viernes, 14 de septiembre de 2007

Malmö

8 de Septiembre de 2007:


El despertador sonó un poco más tarde que de costumbre, me desperecé limpiando un poco la habitación ( ay! si mi niño se enterase de que aquí soy Mis cepillo y recogedor...). Después comencé a colocar las cosas de la cocina y cuando María despertó, nos pusimos a organizar un buen desayuno de Sábado, café y tostadas sin prisa, menudo lujo!


Después nos vestimos para nuestra primera salida turística en Suecia y nos bajamos a la Universidad, pero todo nuestro entusiasmo se tintó de gris, chispeaba y el aire resultaba desagradable, menudo día de turismo habíamos elegido. Llegamos al departamento para parar la incubación correspondiente, llevándonos el susto correspondiente al intentar abrir con la tarjeta y comprobar que aquello ni se inmutaba. Debía ser una imagen un tanto cómica vista desde fuera, pero a nosotras al principio no nos lo pareció, nos habíamos dejado el teléfono de Johanes (el becario de Erland)en el despacho, así que si no conseguíamos abrir la puerta, no tendríamos más remedio que llamar a Erland.


Finalmente volvimos a repetir la operación con la tarjeta en todas las caras e inclinaciones posibles, hasta que funcionó, se ve que la lluvia no les termina de sentar bien a estos aparatos.

Al fin entramos riéndonos y suspirando al mismo tiempo, después de no más de 5 o 10 minutos de incertidumbre, primer paso dado, ahora a por las muestras.











Esto lo hicimos rápido, y dirigimos nuestros pasos, con energía renovada, hasta la estación de Lund para coger el tren. Bajamos animadas con la idea de ir a Malmo y Lund nos seguía dando, celoso, motivos para amarlo. Unos 20 minutos después llegaríamos a Malmö.
























Un toque amargo, como un cosquilleo desagradable, se derramó de mi corazón cuando salimos de la estación central de Malmö, era el recuerdo del primer día, un resquicio de los nervios mezclados con miedo de aquella primera tarde en la que llegué aquí, después del "show" del tren con el ticket equivocado y justo antes del timo del taxi.

Respiré, mientras dejaba de llover, y poco a poco ese amargor se fue diluyendo de camino al parque.


Ah! el parque de Malmö, que lindeza.












Era como un bosque muy ordenado surcado por canales de agua que embellecían, aun más si cabe, el ambiente de cuento de aquel lugar.






















Las sabinas rastreras lebantaban sus brazos intentando abrazar al sol


...que distinto es todo...






















































Los Entz salían a saludarte al camino, y las hojas se agitaban tras nuestros pasos, como si pequeñas criaturas estuvieran saciando su curiosidad. Estábamos contentas por nuestro descubrimiento y yo estaba emocionada sin parar de hacer fotos a cada árbol que se cruzaba en mi camino. Lo recorrimos de un lado a otro, a veces despacio y otras deprisa, sobre todo cuando pasábamos bajo los robles, que molestos por la perturbación de su paz, nos lanzaban bellotas desde 20 m de altura...dichosos gruñones, les falta la compañía de nuestras encinas para que se ablanden un poco.




































El estómago fue el primero que nos avisó de la hora, a eso de las 13:00 salimos del parque en busca del bocata perdido, finalmente nos comimos medio superbocata repleto de tantas cosas que no terminaba de saber a nada, menudo chasco!



Luego entramos a un "shopping center" y caímos en la tentación del "H&M", nos dieron tentaciones de equiparnos como suecas, pero la voz de la conciencia nos frenó y solo sucumbimos ante una gorra de fieltro, unos pantalones para el gimnasio y un jersey finito, a juego con mi super-bufanda y mi super-gorro de rallas, el pedacito de mis compis que he traído a Suecia...ah! y para rematar un paraguas a juego, je,je...más que sueca parezco de los hermanos Dalton de Lucky Loo, con tantas rallas negras y blancas.



Finalmente decidimos volver temprano a coger el tren ya que al día siguiente tendríamos que levantarnos a las 6:30 para poder poner la lavadora.


Al regreso nos dimos cuenta de lo grande que era el parque, comprobando lo mucho que nos habíamos alejado de la estación. Nos habría venido muy bien un vehículo como el de la siguiente foto, menudas reliquias hay circulando en Malmö es algo sorprendente.






Llegamos a casa casi arrastrando, ya que decidimos volver andando desde la estación central de Lund...definitivamente necesitábamos una bici, al día siguiente tendríamos que ocuparnos de esto.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Trabajo a "destajo"


5 de Septiembre de 2007:
Tal y como tenía el pie habría sido una locura salir a correr, más que nada porque mi tendón de Aquiles parecía cualquier cosa menos un tendón. De este modo puse el despertador un poco más tarde, me duche y comencé a preparar los restos de la ensalada de pasta del día anterior, que habíamos reciclado por la noche con champiñon y tomate. Desayunamos cereales y yogur, un desayuno fuerte para el día que teníamos por delante. Llegamos a buena hora, aunque el pie me iba matando todo el camino, hoy aprenderíamos otra técnica nueva.

La mañana se desarrolló sin problemas, pero algo pesada, la técnica era algo más delicada, entrañaba más pasos y alguno de ellos eran más conflictivos, pero nada que dos expertas biólogas no puedan superar... lo más pesado fue estar esperando que a cada paso nos dijeran que teníamos que hacer, se iban escapando los minutos, uno tras otro...hasta que pasó la hora del café, la de la comida, la del café de la tarde...y a eso de las 18 nos pudimos marchar hambrientas.

















María comiendo, lo único que nos dio tiempo a comer, una manzana.


Aquel día Erland nos puso al día de cuales eran sus planes, así que ya sabíamos que tendríamos que comenzar al día siguiente un estudio preliminar que duraría hasta el lunes (incluyendo sábado y domingo) para el lunes comenzar con el experimento definitivo.

Creo que ese martes no sabíamos si sonreír complacidas de lo eficiente y productivo que iba a resultar el viaje, o llorar, por ver lo que se nos venía encima y sentir como un gélido susurro en la nuca, que estaban "aprovechando" muy bien nuestra estancia aquí. Lo malo es que aquí todo es diferente, ellos pueden estar sacando buen provecho para hacer algo que no han hecho antes por el engorro que supone, pero eso sí, siempre de forma muy educada y con muy buenas maneras, de tal forma que no puedas tomártelo a mal y siempre te sientas culpable por estar pensando mal. En fin, luego iríamos comprendiendo que no nos tenemos que sentir culpables, pero que no nos va a quedar más remedio que no tomárnoslo a mal, eso es lo que hay, vienes aquí y tienes que tragar. Nosotras trataríamos de sacar el máximo partido posible a todo esto y cumplir dando lo mejor de nosotras mismas, no porque sean Suecos y nosotras estemos en Suecia, sino porque nosotras damos siempre lo mejor, estemos donde estemos.

Aquella noche, al llegar a casa,tomamos una ansiada cena, y sacamos fuerzas para ponernos a organizar el trabajo que tendríamos que hacer durante todo el experimento. Después de organizar los 8 muestreos durante un mes, de 8 temperaturas diferentes y para dos parámetros microbiológicos distintos, con varios tiempos de incubación, terminamos y caímos rendidas.
____________________________________________________________


6 de Septiembre de 2007:

Habíamos dormido poco, ya que el trabajito extra de la noche anterior nos tubo entretenidas hasta bien pasadas las 23:30, yo por otro lado, tardé un poco más, ya que hice unos baños de contraste que parecían comenzar a hacer efecto.

Preparamos una comida sueca pero con sello español (bocatica con pan sueco de queso, pavo, tomate y huevo).Hoy sería un día importante, empezaríamos el estudio preliminar y era una simulación de lo que tendríamos que hacer de aquí en adelante. Cuando llegamos Erland nos dio las indicaciones y nos acompañó en los primeros pasos para mostrarnos el procedimiento, luego nos quedamos solas ante el peligro y nunca mejor dicho. Con mil temperaturas, lugares y tiempos de incubación en la cabeza tardamos poco en meter la primera pata del día. Íbamos tan lanzadas que nos saltamos una hora de espera para una de las incubaciones. Después de sentir el calor subiendo hasta las orejas, cogimos aire para decírselo a Erland. El con mucha tranquilidad nos dijo que no pasaba nada, que simplemente teníamos que tener en cuenta el tiempo que había estado para hacer los cálculos pertinentes. Al oír esto pudimos volver a respirar entre "sorry" y "sorry".

Después de esto todo siguió rodado, esta vez si pudimos comer, pero decidimos aprovechar a tope y comer en el despacho, mientras hacíamos cosas. A las 17:30 María se marchó a casa, yo me quedé para parar una incubación que había que sacas a las 19:00, así podría ir mientras al gimnasio. Estaba decidida a coger esa rutina y un tendón inflamado no me había quitado las ganas.

Después de tonificar rápido y remar un rato (era lo único par lo que no me molestaba el pie), subí rápido al departamento, satisfecha con la idea de lo que podía llegar a ser esta dinámica durante mi estancia, entré sin problemas y fui muy segura hasta el despacho. Después del error de por la mañana andábamos muy atentas con todo, así que volví a mirar los papeles para asegurarme de la hora. Luego cogí mi muestra y le añadí el reactivo correspondiente. "Sí, ya está" eso pensé, pero todo el peso del mundo se me calló encima cuando al ir a guardarlo en la nevera comprendí que faltaba una muestra, lo que venía a decir, que había parado la muestra que no correspondía.

¡DIOS! que angustia, estaba sola, no sabía como arreglarlo, la idea de que todo podía irse al traste por mi culpa me helaba la sangre. Pensé en repetirlo todo aunque hubiera tenido que quedarme hasta la noche, pensé mil opciones en cuestión de segundos, intenté llamar a María, pero al fin respiré y pensé. Habían pasado 5 minutos desde que me había dado cuenta, así que paré la muestra que debería haber parado, le escribí a Erland y a María, y llegué a la conclusión de que si había que repetirlo se haría al día siguiente. Al final me marché a casa, volví despacio, escuchando música, iba molesta conmigo misma y avergonzada, no terminaba de entender como podía haber pasado algo así. Pero entre toda aquella incertidumbre, un maravilloso atardecer pudo filtrarse hasta llegarme muy dentro, puliendo las espinas de mis pensamientos.












Los regalos de Lund























Cuando llegué a casa María me tranquilizó con tanta naturalidad que decidí no preocuparme más. aquella noche vimos una peli en inglés pero con subtítulos en castellano, nos volvimos a acostar tarde pero me ayudó a liberar mi mente de ese peso que me había caído aquella tarde.

_____________________________________________________________



7 de Septiembre de 2007:

Una mañana más, cereales, yogur y plátano, preparamos nuestro bocata sueco-español y nos pusimos en marcha. Hoy teníamos que continuar el experimento, desarrollar todo el proceso para una de los parámetros y acordarnos de parar las incubaciones "correctas" del otro parámetro.

La noche anterior Erland me había contestado al mensaje diciéndome que no había problema con lo de mi error que podríamos recalcularlo.

Cuando llegamos al departamento nos calmó con un "no problem", creo que debía imaginar que nuestra tortura interior era había sido mayor escarmiento que cualquier regañina que pudiera echarnos. Nos faltaban ojos, oídos y "posits" para poder apuntarlo todo una y otra vez. Pero está claro que cuando uno ha aprendido un día una técnica y al siguiente ya está desarrollando un experimento con cierta complejidad, el factor "optimización del método" no te acompaña y es ahí donde se cometen los fallos.

Aquel día no hubo problema, nos dio tiempo a mirar los resultados de una de las pruebas y obtuvimos, más o menos lo esperado. Nos dieron las indicaciones pertinentes para acceder el fin de semana y nos proporcionó un teléfono por si ocurría algo.
En fin, había sido una semana dura, yo decidí volver al gimnasio cuando terminamos, esta vez me fui a la sala grande con un montón de máquinas y también de gente, le metí caña al remo y luego a las pesas, una ducha y a casita.


Casita, de noche parece más cálida y acojedora
Al fin era viernes y nos podríamos tomar esa cerveza que llevábamos guardando toda la semana, volví a casa cansada pero satisfecha, Lund me volvió a regalar una tarde linda. Al llegar hablé con mi niño, hicimos unas pizzas, nos abrimos la cerveza y pusimos otra peli, esta vez con los subtítulos en inglés.

Al día siguiente había que trabajar, pero por fin podríamos hacer algo de turismo, iríamos a Malmö.