sábado, 22 de septiembre de 2007

Tras la fiesta perdida

14 de Septiembre de 2007.

Al fin es viernes, aunque este fin de semana debemos volver al laboratorio, siempre hace ilusión que sea viernes. Además hoy será un viernes diferente, vamos salir a tomar una cerveza, y eso es todo un acontecimiento para nuestra tranquila y apacible estancia.

En el trabajo dejamos todo listo, volvemos a comer a casa y Paul nos tiene preparada la comida, es un ángel, comiendo en casa el día se hace más ameno, cortas un poco con el trabajo, la verdad es que comer en el despacho mientras miras el correo no es algo deseable, y cuando llegas a las 7:30 de la mañana, a las 12:30 ya está que te tiras de los pelos por desconectar un poco.
Al terminar el curro me marcho al gimnasio, otra clasecita de spinning para ganarme la cerveza y al fin regreso a casa, recreándome como siempre en el atardecer y en su magia, es la mejor terapia contra el anhelo, ese jarabe dulce que le gusta a los niños además de calmarles la tos.










Había llegado el momento de disfrazarme a modo de código de barras, como dice Alicia, y estrenar el jersey, la bufanda y el paraguas a rallas...Iba ideal, solo me faltan unos 25 centímetros más de altura y unos 4 litros de decolorante de pelo para ser una auténtica sueca...

No cenamos en casa, así que fuimos en busca de la hamburguesa correspondiente. Bajando hacia el centro percibimos esa inquietante paz que resulta tan extraña, teniendo en cuenta que era un viernes noche en una ciudad donde el 80% de los residentes son estudiantes...algo no terminaba de cuadrar.

Después de comer algo, seguimos hacia el centro intentando encontrar algún rastro de fiesta, alegría, carcajadas...basura? no sé algo que pudiera dar muestras de gente joven divirtiéndose. Pero nada, pasamos por un par de bares pero era todo gente más mayor, eran sitios para comer algo, no sé no eran lo esperado.


Después de dar muchas vueltas, volvimos a uno de los primeros bares que vimos, uno de los pocos que tenía gente y nos sentamos en una terraza con estufas tipo farola. Después de aquella decepción necesitábamos aun más la cerveza, así que entramos y pedimos una. Sí solo una, porque aquí las cervezas son de medio litro y cuestan en torno a los 40-50 sek, lo que viene a ser 5 o 6 €. Para rematar la noche, dio la casualidad de que pedimos la cerveza al "tun-tun" y se nos hizo muy pesada de beber y además comenzó a llover...todo era perfecto...

Vaya chasco nos habíamos llevado, andábamos cansados cabizbajos, con una pregunta revoloteando en la cabeza ¿donde estaban todos los estudiantes?...





...Conforme nos acercábamos a la catedral empezamos a notar movimiento e incluso ojeamos un Pub que parecía estar más animado que el resto. Seguimos nuestro camino atravesando la universidad y escuchábamos desorientados las risas y la música, pero nunca terminamos de encontrar un punto al que dirigir nuestras curiosas miradas. Todo aparecía ante nuestros ojos inalcanzable, como si estuviéramos viéndolo en la tele.

Sí, así es, y es que en Lund si no eres estudiante y miembro de una "Nation", no hay fiesta para ti. Lo malo es que eso no lo descubrimos hasta el Lunes siguiente cuando Alex, un compañero del Departamento, nos explicó como funcionaban las cosas.










Finalmente llegamos a casa, arrastrando los pies y con muchas ganas de cerrar los ojos. Al día siguiente había que volver al trabajo y al gimnasio...


15 de Septiembre de 2007.


Empieza el día, comienzo la mañana limpiando mi cuarto, tomando algo de desayuno y preparando la mochila para el gimnasio. María va con Paul a visitar Copenhage, ella parará la reacción de los hongos a primera hora y yo pararé la de las 9:30, antes de ir al gimnasio.

Hace mucho aire y el camino hasta el departamento se hace duro con la bici. Es un día desapacible pero es sábado y con eso basta. Después del Spinning me lo tomo con calma me doy una merecida sauna y salgo tranquila rumbo a casa, el aire continua insistente pero va barriendo las nubes que se afanan en cubrir Lund.

Después de hacer algunas compras en el super como rápido y pronto he de volver al laboratorio, estoy algo cansada de esta cadena que me ata el pie todos los fines de semana, en cuanto olvido que la llevo y me alejo un poco con el pensamiento, me pega el tirón.

Vuelvo rápido y a pesar del aire y del cansancio de mis piernas, el sol me activa y decido investigar un poco con la bici antes de encerrarme en casa. Voy atravesando los verdes jardines tras los cuales solo asoman los tejados de las casas y poco a poco voy dejando Lund atrás, pero una sensación de inseguridad tira de mi, sola, en bici, en un lugar vacío y desconocido...me puede la prudencia cargada de miedo y al ver que con el aire se hacia casi impracticable el ciclismo en campo abierto, decido prorrogar mi expedición hasta encontrar mejores condiciones. Aunque desanimada, porque en mi corta expedición he podido comprobar que todo es plano por aquí, ni una pequeña colina, ni un pequeño resalte que sirva de objetivo...ay!!! mis queridas montañas, que lejos estáis...











Al volver me encierro en mi cuarto y preparo cuidadosa un momento esperado, un tesoro, una peli en castellano que tenía muchas ganas de ver "El nombre de la rosa". Me sumerjo con mi querido Sean Conery entre manuscritos y misterios...ah! que placer.







Después de este paréntesis vuelvo a la realidad, y la realidad es que con o sin ganas, nos vamos a tomar una cerveza a nuestro inaccesible Lund, con la esperanza de que, debido a una serie de actos de bienvenida que se reparten por la ciudad, encontremos un poco más de vida esta noche. Marie, nuestra compañera, recibe alguna visita de amigos esta noche, y nerviosa nos anima a marcharnos y a disfrutar de este "magnifico ambiente".






Salimos con no demasiadas ganas, pero esperanzados y vamos atravesando la zona de la universidad. Efectivamente hay más movimiento por todos lados, pero seguimos teniendo un muro transparente que nos impide pasar, no sabemos que es cada cosa, donde podemos entrar, nos viene todo un poco grande y ciertamente, un poco tarde.










Llegamos a nuestro punto de partida de la noche anterior pero al fin se encienda una llamita de esperanza, un grupo de acróbatas-malabaristas está actuando en mitad de una plaza y no puedo resistir la tentación de acercarme...ay!, tendría que ser mi querida Andrea y su magnífico "Circognita", pero por ahora no puede ser. Las sonrisas llegan pronto y las sorpresas. Llegó un momento en el que estaba tan enfrascada en el espectáculo que no me di cuenta de que uno de los artistas había salido al público y de repente me encontré una cara que me era muy familiar pegada a la mía, echándome los brazos y diciendo "HELLOOOOOOOOOO!!!!" por un momento pensé que era algún conocido que estaba de estancias, pero no sabía quien, la confusión duró un instante, pero durante ese momento la incertidumbre embriagó mis sentidos. Luego, entre risas y aplausos, conseguí volver a la realidad, el tiovivo dejó de dar vueltas y comprendí que esa cara familiar era la cara de uno de los artistas que acababa de ver en la pista, y que me estaba tomando literalmente el pelo. Entre avergonzada y confusa, me reí y seguí mirando el espectáculo mientras él se alejaba entre el público. Aguantamos lo que quedaba de actuación y al terminar nos marchamos con el cuerpo entumecido por el frío a buscar una cerveza.


Esta vez fuimos a un local que se ajustaba más nuestras expectativas del día anterior, estaba a tope pero tuvimos suerte y pillamos un hueco y unos taburetes. Esta vez elegimos mejor la cerveza, y la compañía y la conversación pusieron la guinda al pastel.


No tardamos en llegar a casa, al día siguiente queríamos ir a Malmo, así que no tardamos en acostarnos y aun menos en quedarnos dormidos.

Un paseo vespertino

13 de Septiembre de 2007.

Un día más, levantarse temprano desayunar café o cereales y para el lab. Cada día llegamos más temprano, nunca después de las 7:30. Para que luego digan de los Españoles, cuando llegamos allí no hay ningún sueco al que darle los buenos días...


Pero aunque parece un día normal, hoy será un día especial, sobre todo para María, porque viene Paul, su novio, a pasar unos días con nosotras (en realidad viene a pasarlos con María, pero entramos Marie y yo en el lote).


La mañana se desarrolla con normalidad, lo cierto es que nos vamos encontrando más cómodas y el trabajo está empezando a ser una rutina más, como siempre.


Por la tarde me marcho un poco antes para ir al gimnasio y luego bajar con María al centro, ella se quedará a esperar a Paul, pero hemos decidido ir antes a comprar toallas.


Al salí del gimnasio no pude soportar la tentación, llevaba viendo ese edificio desde que llegamos pero nunca había parado para plasmarlo en una foto, es un edificio sobrio pero es como si estuviese vivo, y es que parte de él lo está...



















Lo cierto es que cuando el sol comienza a bostezar en Lund, todo comienza a despedir un brillo mágico que va calando poco a poco en uno, hasta que te inunda por completo. No he vivido muchas tardes de sol aquí, pero ese brillo, esa luz siempre nace cuando el día está a punto de morir.







Cualquier físico lo explicaría diciendo que la inclinación de los rayos al incidir sobre esta zona, según las latitudes en las que nos encontramos, y patatín y patatán, pero yo sé que es magia, porque yo lo siento así. Porque la magia no es algo que no tiene explicación científica, noooooo, la magia es algo que te envuelve y se siente muy dentro, está entre el inquieto miedo y la tranquila certeza, ahí está la magia.















En fin, tras comprar las toallas, dimos un pequeño paseo que nos dejó disfrutar de esa magia por el centro, antes de que yo me subiera cargada con mochila, portátil, toallas y demás enseres del gimnasio.











Llegué a casa cansada, ya era jueves y la semana había volado bajo mis pies, a veces tan deprisa, que da vértigo pararse a pensarlo.




Al ratito llegó María con Paul, era casi la hora de cenar, así que nos pusimos manos a la obra.

Ciertamente Paul fue una buena adquisición como compañero de piso, no porque nos mime y nos prepare comida y demás, es un chico entrañable con el que es fácil mantener una conversación, siempre y cuando no toques temas polémicos como la escalada en rocódromo, porque todo lo majo que es también lo es de testarudo, je,je. Que conste que lo digo con cariño, y las razones ya las explicaré más adelante.


En fin, aquella noche ya eramos cuatro, entré en mi cuarto, me metí en la cama y caí rendida, surcando las gigantes nubes que rodean ente lugar...

martes, 18 de septiembre de 2007

El Arce presumido











10 de Septiembre de 2007.





Hoy empieza lo bueno, debemos dejarlo todo preparado, terminar el proceso para medir actividad fúngica en el estudio preliminar e iniciar la incubación del suelo. Reconozco que estamos algo nerviosas, creo que todo ha ido demasiado rápido y somos conscientes de que ello podría ser motivo de más errores que aciertos.



Empieza todo con un color gris, tras lavarme la cara y vestirme termino de comprobar que está lloviendo, es una imagen muy linda si te puedes quedar en casita acurrucado en una manta tomando un café, un té, un chocolate... pero nosotras queríamos estrenar las bicis, vaya chasco. Salimos refugiadas en nuestros paraguas-cebra (es de rallas, negras y blancas) que habíamos comprado el sábado.




Bajamos andando deprisa, intentando huir de la fina cortina de agua que nos acariciaba, sedosa y fría a la vez. Fue entonces cuando me fijé en aquel curioso árbol.





Parecía ruborizado, resurgiendo con tonos cálidos ante sus fríos compañeros que permanecían uniformados con su homogéneo verde.









Apenas pude apreciarlo, porque la lluvia y el aire me impedían levantar el paraguas, así que seguí mi camino, con la certeza de que volvería a verlo.






Cuando llegamos nos pusimos manos a la obra, seguimos las indicaciones pertinentes de Erland y Johanes y acabamos con todos nuestros objetivos del día a buena hora. Así que a las 16:45 me marché al gimnasio deprisa, para intentar llegar a la clase de Spinning de las 17:15.






El Spinning, fue rodado (nunca mejor dicho) aunque confieso que me decepcionó bastante, aunque también es cierto que a mi me han puesto el listón muy alto. Esto de compartir tu vida con alguien como mi niño tiene esas consecuencias... Su "toque" es único, si no lo conoces lo notas, y si lo conoce, lo admiras, porque sabes que es la suma de algunas de sus muchas cualidades mezcladas con un aliño de su esencia y una pizquita de su magia. Él es así, que puedo decir, a mi me tiene totalmente hechizada...





En fin, al salir de clase, me di una ducha y volví al departamento a por el portátil, después de cargarme como una mula, fui a coger la bici y decidí retratarme con mi bici nueva y el atuendo sueco, que más bien parece se hace 3 siglos, así que puse el automático y "zas" la foto.



Después de observar yo misma mi aspecto casi me ruboricé y pensé seriamente en borrar la foto, pero luego entendí que aquel momento era tan importante como cualquier otro y que si había decidido hacerme una foto para verme debía conservarla, porque era así como estaba en aquel momento, así pues volví a conectar la música en el MP3 y tomé el camino a casa.








Otro atardecer en Lund, en mi mente la pregunta de "¿hasta cuando?" retumbaba, oscureciendo un poco aquella tarde, al pensar que dentro de poco ya no vería el sol al salir del trabajo.





Entonces miré hacia arriba y volví a encontrarle. Ese egocéntrico Arce, había decidido que este año sería él el primero en vestir las galas de otoño y brillaba como una cálida hoguera en el más frío de los inviernos. El resto de sus compañeros lo miraban celosos y, aunque pronto le acompañarían en el desfile, tenían la certeza de que, por ahora, él era la estrella que hipnotizaría las miradas de todos los transeúntes de la calle, algunos, como yo, con la boca medio abierta, pensarían excitados en el maravilloso espectáculo que se acercaba, otros mirarían con cierta nostalgia, percibiendo la llegada de un otoño más, algunos con pena y otros con alegría, así es la vida.




Es curioso todo lo que se puede obtener simplemente al levantar la mirada cuando todo se ve oscuro, un Arce presumido ha conseguido alegrarme la tarde. Sé que para algun@s esto debe resultar algo realmente insignificante, pero yo tengo una cosa muy clara, adoro que la más pura sencillez sea capaz de devolverme la sonrisa, aunque sea unos segundos.


Aquella noche caímos rendidas después de cenar, era lunes, pero el no haber descansado el fin de semana comenzaba a pasar factura.





Así que nos fuimos a la cama y aquella noche corrí hacia el mundo de los sueños entre hojas rojas, naranjas y doradas, adentrándome en mis bosques con una apacible sensación de bienestar...

lunes, 17 de septiembre de 2007

La subasta


9 de Septiembre:



Menudo domingo!! a las 6:30 sonó el despertador, a las siete estábamos adentrándonos en las entrañas de Kamnarsvagen 7G( el lugar donde vivimos), un sótano con un largo y oscuro pasillo lleno de mosquitos y con un sorprendente parecido a los que salían en la película “Tesis” (...¿querrá decir algo?). En mitad del pasillo una luz, el paraíso de más de una y uno que se ocupe de las tareas en casa: seis lavadoras gigantes que lo hacen todo solas, una centrifugadora y dos secadoras, además de una habitación con ventiladores para las sábanas y dos armarios que también deben tener algún sistema de secado, donde secas las cosas colgadas en perchas… Menuda pasada!! así da gusto lavar la ropa, si no fuese por el lugar tan tétrico en el que se encuentra.
Nuestra primera experiencia con la colada sueca fue curiosa, necesitamos de la ayuda de un diccionario y de una dosis de empuje para poder hacerlo todo, ya que, si no has usado nunca ciertos aparatos, todo te parece un mundo, más aun con las instrucciones en sueco.



En fin, una vez superada esta parte necesaria de nuestra estancia (ya no tenía braguitas para ponerme, je,je), desayunamos y nos fuimos al departamento, debíamos preparar ciertas cosas para nuestro gran experimento que empezaría el lunes y debíamos terminar también el estudio preliminar.


A eso de las 12:15 nos marchamos rápidamente en busca de nuestras bicicletas. Marie, nuestra compañera de piso, nos había dicho que iban a celebrar un evento en una plaza en el centro y venderían 150 bicicletas.


Bajando de camino al centro nos encontramos con una imagen curiosa, una especie de cabalgata de estudiantes disfrazados y carretas caseras improvisadas. Eran los miembros de las diferentes "Nations", es decri, como las hermandades que salen en las peliculas americanas, pero con historia. Algunas son realmente antiguas, del siglo XVII, aunque durante periodos de guerra tuvieron que desaparecer.


María dice que esto es la ciudad de Harry Poter y tiene razón, no solo por que a la gente le guste mucho, sino porque el ambiente que se respira rezuma esa magia y esa fantasía. Posteriormente comprenderíamos que aquí, si no eres miembro de una de estas "Nations" lo tienes crudo para salir de fiesta el fin de semana, pero de esto ya hablaré mas adelante.




Cuando llegamos a la plaza estaba todo lleno de gente, y tardamos poco tiempo en comprender que no sería una venta tradicional de “tu a tu”, sino una subasta. Increíble, nunca había ido a una subasta en España, así que una subasta en Suecia me parecía algo inconcebible.



Lo que más me sorprendió fue el gran robo que estaban haciendo, vendiendo bicicletas que apenas se mantenían en pie por un precio descomunal a mi parecer. Las bicis relativamente nuevas, tipo mountain-bike se vendían relativamente caras por el tema de ser más actuales y tener cambios y demás; las bicis de paseo, de hace más de 20 años, se vendían como “clásicas” y se cobraban a un precio descomunal, en fin, lo que yo digo, un auténtico robo.



Aun así la gente pujaba, y salían bicis por más de 100 euros, andaran o no. No quisimos precipitarnos, dada la hora y los precios, pensé que sería mejor esperar a que la gente se fuera cansando, pero daba igual, por menos de 700 sek (más o menos 75Euros) no salía una bici fuese lo vieja que fuese.
Imaginad la foto de un tío subido a una tarima cantando precios en sueco y en inglés, algo increíble. María fue la primera en animarse, estuvo peleando por una bici clásica de paseo que al final compró por 700 coronas. Mientras ella gestionaba, yo intenté pujar un par de veces, pero tenía un límite de puja y siempre había alguien que lo reventaba todo, o las bicis salían por encima de mi límite.
Al final salió una mountain-bike verde, tenía buena pinta, parecía relativamente nueva y yo ya había comprobado que por ese tipo de bicis no solían pujar alto, así que me lancé. Alguien dijo: “Fifty-hundred!” (500); Yo dije:”fifty-five hundred”(550), a lo que un chino de los ….. Replicó con: “Sixty-hudred”(600), ya me había calentado y ofrecí “Sixto-five hundred”(650, el que era mi límite), ya era mía, pensé, nadie decía nada, el chico empezó ha decir lo típico de: “650 a la una…650 a las 2….”…pero…el chino de los …(Piiiii) tuvo que saltar y ofrecer “seventy-hundred”(700). Eso me tocó “la moral” y al final ofrecí “seventy-five” (750) y así fue como me dejé engañar en Suecia, otra vez. Ya había perdido la cuenta, pero creo que esto era peor que en Marruecos, porque aquí siempre tienes la certeza de que te han engañado, mientras que en Marruecos solo tienes la sospecha.



En fin, ya tenía bici, pero ahí no había terminado la cosa, había pujado por más de lo esperado pero, al fin y al cabo, no era mala compra para lo que estaban vendiendo allí. Fui a pagar a la mesita correspondiente,y de repente me dijeron que eran 825 sek, yo le dije que no, que yo había pujado por 750 y, entonces, la chica me dijo que era un 10% más, yo no sé de donde se lo habían sacado aunque estaba escrito en el albarán de compra, pero lo cierto es que al llegar un poco tarde nos habíamos quedado sin papelito y al final pagué y me fui a sujetar la bici de maría que quería seguir pujando para una bici para Paul, su novio.
Finalmente terminó todo, y nos subimos a casa andando con tres bicis, un auténtico martirio porque las bicis de carbono no eran, más bien eran hierro del “güeno”.

Por la tarde estuvimos acondicionando las bicis, ya que el engaño era mayor de lo que yo esperaba y a mi bici no le funcionaba el cambio. Después de pasar la tarde sufriendo para poder mover un sillín, tuvimos que dejarlo, comprobando el lamentable estado de mi bici, que parecía haber sido recatada de las profundidades del mar. No nos quedó otra que comer algo y acostarnos. La semana sería dura y no habíamos podido descansar.