sábado, 29 de septiembre de 2007

Aroma a setas







21 de Septiembre de 2007.

Sábado al fin, hoy he podido dormir algo más. Me levanto y preparo el desayuno con calma. El tiempo sigue inestable, toda la semana ha llovido y parece que no tiene muchas ganas de cambiar.
Preparo la mochila del gimnasio para ir a la clase de spinning a primera hora, luego debo ir al laboratorio con María para quitar unas muestras del HPLC y poner el Scintillator…otro fin de semana más con esta pesada cadena que no te deja escapar. Aunque en el fondo esto ayuda a que el tiempo pase rápido, porque tienes que estar pendiente siempre de ello, y los huecos a rellenar se van fraccionando. No es lo mismo pasar 2 horas solo, mantenerte ocupado otras dos y volver a estar solo y otra vez ocupado, etc. que tener 12 horas libres por delante y no saber exactamente como usarlas. Porque por mucho que nos guste la soledad y tener nuestro espacio, siempre llega el momento en el que añoras compartir ese tiempo con alguien. Yo ciertamente siento ese vacío cuando estoy sola, sobre todo cuando estoy sola y disfrutando de algo que me llena, porque ese algo no te sacia igual cuando no lo puedes compartir con la persona que quieres. Estos terapéuticos atardeceres de Lund, que calman mi añoranza, serían dulces gotas de esa esencia que algunos llaman felicidad, si tuviera la mano de mi niño junto a mi fría mano.
Pero si algo debe uno aprender cuando está en medio de una aventura como esta, es a saber “darle la vuelta a la tortilla”, y alimentar tus energías convirtiendo esas añoranzas en deseos, en sueños que uno debe cumplir, para que el motor siga andando y nunca se pare.

Cuando salgo del gimnasio una fragancia me despierta como una bofetada, todo emana ese característico olor a setas. Mientras estaba en la clase de spinning, me di cuenta de que estaba saliendo el sol, pero no pensé que estos hongos fuesen tan eficientes. En una hora de sol todo se ha llenado de setas como por arte de magia. Es un gran acontecimiento para mí, teniendo en cuenta que me encantan, no solo para comerlas, sino para verlas, olerlas, fotografiarlas…en Elche es tan raro encontrar setas, como no vayas al mercadona.






































Llego al laboratorio emocionada, parando cada dos por tres sin terminar de creerme que hubiera pasado por ese mismo sitio un par de horas antes, en un día gris, y que ahora todo reluciese, rezumando vida.


Después de parar las muestras María y Paul se marchan de turismo, yo he de volver a casa a comer y luego regresar al laboratorio, pero el regreso a casa me lo tomo con calma, tengo tiempo antes de volver y decido desfrutar esos preciados rayos de sol y alargar un poco mi paseo. Durante los días pasados empecé a investigar las cercanías de Lund en Vía Michelín y he descubierto que a pocos kilómetros hay una reserva natural con lagos y todo, llamada Skrylle. Mi objetivo es poder hacerlo con mi “súper bici” aunque sería un total de30-35 Km. Intento recordar el esquema del mapa para encaminar la salida hacia Skrylle, para comprobar que es carretera y no autopista, pero en cuanto me alejo un poco todo se vuelve confuso. Miro el reloj…ups!! Se acerca galopante la hora de comer y yo quería hacer habichuelas!!! Me doy la vuelta y regreso a casa. De regreso, el color y el brillo de todo lo que me rodea, vuelve a hechizarme...

Después de un deseado plato de legumbre me marcho al departamento, aprovechando para organizar un poco lo que tenemos que hacer la semana próxima y ordenar en la medida de lo posible el laboratorio.

Al regresar, me da margen para poco, se me ha alargado la tarde en el laboratorio. Al poco llega María con Paul, habían cogido unas pelis antes de subir a casa y proponen cenar pronto y verlas. Se han estado informando y mañana vamos a Skrylle en bus, bien!! Una salidita de campo con todo lleno de setas, al fin, algo que sabe a fin de semana!!! Yo espero ansiosa el momento de hablar un rato con mi niño y contarle los planes de la excursión, pero extrañamente esta espera comienza a alargarse más y más. Cenamos, vemos la peli y aun no sé nada… seguramente está cenando con unos amigos, pero el hecho de no saber nada me encoge el estómago y a pesar de la hora no consigo dormir, así que enciendo el portátil y me pongo a pasar datos. La idea de que le haya podido pasar algo con la bici me martillea la cabeza y me estruja el corazón, que impotencia estar aquí… El tenue reflejo en mi pensamiento de lo que podría ser mi vida sin él apaga toda la vida que corre por mis venas, porque sobrevivir, todos podemos sobrevivir, pero sin él mi vida no brillaría con esta hermosa luz que ilumina y lo embellece hasta el más oscuro rincón de este universo.
De repente, una pantallita en el ordenador calma toda mi angustia “contacto voip- buster conectado”, ya está, si está ahí, está bien. Al fin podré descansar, después de chatear unos minutos con él, termino de pasar los datos y duermo como un angelito emocionada por la próxima expedición.

martes, 25 de septiembre de 2007

Nuestro primeros resultados

18 de Septiembre de 2007.
Esta semana se va desarrollando sin novedades, el lunes cogimos de nuevo muestras y el martes empezamos a procesar los tres primeros muestreos para bacterias y los 2 primeros para hongos. El miércoles ya teníamos las primeras impresiones sobre el papel y la curiosidad flotaba en la atmósfera de todo el departamento. Erland nos empezó a comentar sus teorías durante el café y todo el mundo parecía querer participar en el debate. Creo que era la primera vez que el resultado de un trabajo, en el que he participado, es discutido por tanta gente, era curioso y gratificante observar que realmente obteníamos algo que no era lo esperado y enfrentarse al dilema de explicarlo lo mejor posible... Así es, o debería ser, la ciencia y curiosamente esta es la primera vez que la siento de cerca.
Por muchas horas que haya estado sembrando, valorando, fumigando, cavando, fregando en el laboratorio o peleándome con los datos en el ordenador, esta es la primera vez que me siento parte de ella...debe ser cosa de Erland que consigue sumergirte en ese mundo... en fin, la esperanza no está perdida, aunque también gracias a Erland mi opinión sobre la ciencia en la actualidad, deja mucho que desear, no por él, sino por las diferentes cosas que nos ha mostrado en el poco tiempo que llevamos aquí, el pensamiento crítico en cómodas dosis.
El otro día, sin ir más lejos, durante otro café nos estuvo enseñando un artículo publicado hace poco, y nos mostró datos que eran imposibles biológicamente, ahí sobre el papel, revisado y aceptado. Además de desmoronar por completo el paper con el tema de los datos, nos estuvo contando que tiene varios de estos artículos guardados en una carpeta y nos explicó cual era uno de sus favoritos... la verdad es que aquí se aprenden cosas hasta en el café, que más que un descanso en sí, es el momento para pensar en aquellas cosas que no son tu principal objetivo de ese día, pero que despiertan tu curiosidad, el caso es seguir pensando, siempre pensando, ese es su secreto.

Llevamos galletas para celebrar lo de los datos y creo que ahí empezamos a templar el corazón de estos gélidos suecos.


De todos los atardeceres de esta semana solo puedo mostrar una imagen, porque he salido tarde del trabajo y la noche me ha ganado la carrera...aunque ha habido algunos que solo quedarán grabados en mi memoria, dibujado una leve sonrisa cuando los recuerde.


Pero una tarde, después de un desapacible día de lluvia, me encontré con esta imagen al salir del gimnasio y, aunque borrosa, deja intuir la fuerza de este lugar.


Que puedo decir, que no haya dicho ya, que no sé que haré cuando ya no pueda ver ponerse el sol...¿a que aferrarse cuando todo es oscuridad?...me quedará la luz de esta llama que alumbra y calienta mi corazón y mi alma y que se llama amor...