1 de Septiembre de 2007
Sentía que el avión no era lo único suspendido entre las nubes, sobrevolando las complejas piezas de este puzzle que son nuestras tierras. Ahora ya no había vuelta atrás, el viaje había comenzado, para bien y para mal, mi corazón flotaba embriagado hacia esta aventura que es "seguir creciendo".
Estos sentimientos surgían en el vuelo hacia Madrid, aun no había salido de España, aun me faltaba atravesar la T4, coger el vuelo a Copenhague, tomar el tren a Malmo, comprobar en él que el ticket no era para Malmo, explicarle a la revisora que no tenia corona danesa, viajar finalmente "de gratis" pero con mucho sudores y recibir, finalmente, mi primer timo al coger un taxi hacia el albergue.
Cuando al fin llegué al albergue parecía que el primer paso estaba dado y después de toda esa tensión lo había logrado.
Esperando a mi futura compañera de piso, esta alegría inicial se fue apagando y, consumiéndome con las preocupaciones, aguante con una ducha hasta que al fin llegó a las 20:00 (ella se había equivocado al coger un autobús y había llegado hasta Lund). Había sido un día duro para las dos...
María fue un soplo de energía, fuimos a cenar y al fin nos sonrió la suerte. Un plato repleto de champiñones con una sorpresita debajo, un trocito de solomillo y una rebanada de pan tostado...Nos lo habíamos ganado, a partir de ese momento, todo parecía mas fácil.
Volvimos al albergue a dormir y a al final lo conseguimos...
María fue un soplo de energía, fuimos a cenar y al fin nos sonrió la suerte. Un plato repleto de champiñones con una sorpresita debajo, un trocito de solomillo y una rebanada de pan tostado...Nos lo habíamos ganado, a partir de ese momento, todo parecía mas fácil.
Volvimos al albergue a dormir y a al final lo conseguimos...
_______________________________________________________________
2 de Septiembre:
Nuestro primer día en Lund fue algo confuso. Aquella mañana nos levantamos muy temprano, hicimos un buen desayuno en el albergue de Malmo y nos fuimos en taxi a la estación para coger un tren hacia Lund. El viaje, esta vez, fue sin incidencias, a excepción de que casi nos quedamos encerradas en un ascensor al llegar a la estación central de Lund....uf! menudo susto.
Una vez allí, nuestro objetivo durante estos últimos días, se encontraba ya muy cerca, un taxi más y ya... Así, en aquella mañana gris y silenciosa, llegamos por primera ver a Kämnarsvägen 7G. El taxista nos dejó a las afueras de una especie de urbanización de edificios muy bajitos, claros con las barandillas de diferentes colores, tenían aspecto abandonado pero se adivinaba su brillo de algunos años atrás. Tuvimos un momento de incertidumbre al buscar el piso, ya que solo teníamos un nombre, un número y una letra. Pronto descubrimos que el número y la letra eran todo un edificio, así que buscamos los apellidos an los buzones, que por suerte aparecieron pronto.
Nuestra compañera nos abrió en pijama, sinceramente creo que la despertamos, y un poco cortadas entramos en el que iba a ser nuestro hogar en los próximos 3 meses.
Vista desde le ventana de mi habitación
La primera alegría fue comprobar que nos llegaba alguna señal de Internet.
Pronto llegó nuestra primera experiencia en el supermercado, "er willy" como se diría en mi tierra. Nunca he visto tantas variedades de pan juntas, ni pimientos de tantos colores. Nuestra primera compra juntas no costó más de 45euros. Había de todo, pero muy pocas cosas nos eran familiares, todo estaba en sueco y era imposible encontrar leche, o más bien distinguirla.
Tras una grandiosa primera comida hogareña de pasta con champiñones "made in Sweden", nos armamos de valor y nos fuimos solas andando hasta el centro. Improvisé un plano copiado de “vía Michelín” en una hoja y al ataque.
Ciertamente, es tan distinto a lo que estamos acostumbrados que todo te llama la atención, pero a mi personalmente no me ha atrapado aun su hechizo. Atravesamos una desierta universidad de domingo y sin saber ni como ni por donde, aparecimos en la mítica Catedral de Lund.
Pronto llegó nuestra primera experiencia en el supermercado, "er willy" como se diría en mi tierra. Nunca he visto tantas variedades de pan juntas, ni pimientos de tantos colores. Nuestra primera compra juntas no costó más de 45euros. Había de todo, pero muy pocas cosas nos eran familiares, todo estaba en sueco y era imposible encontrar leche, o más bien distinguirla.
Tras una grandiosa primera comida hogareña de pasta con champiñones "made in Sweden", nos armamos de valor y nos fuimos solas andando hasta el centro. Improvisé un plano copiado de “vía Michelín” en una hoja y al ataque.
Ciertamente, es tan distinto a lo que estamos acostumbrados que todo te llama la atención, pero a mi personalmente no me ha atrapado aun su hechizo. Atravesamos una desierta universidad de domingo y sin saber ni como ni por donde, aparecimos en la mítica Catedral de Lund.
Es imponente, no por su arquitectura, su rudeza, su aspecto, simplemente cuando estás ante ella sientes un enorme peso sobre tu espalda. Y es que Lund es una ciudad Universitaria, está llenas de gente en bici, de muchos tipos de gente, pero tiene su lado oscuro, se respira misterio. La la muerte aparece en muchos sitios, las rocas se oscurecen, las estatuas son tenebrosas y los cementerios y las tumbas se convierten en vellos lugares. Sí, sí, así se muestra Lund, debe tener mil y un rincones, y todos están aun por descubrir, pero esto ya será para futuras entregas.
2 comentarios:
Lamento las faltas de ortografía, espero que me disculpeis todos. Gracias por compartir esto conmigo.
No pasa nada, hay confianza...
no hace falta la fe de ratas!
;-)
Publicar un comentario