sábado, 8 de septiembre de 2007

Trabajando en Suecia

3 de Septiembre de 2007

El despertador sonó a las 6:45, la cama nueva apenas me había dejado dormir, "hoy comienza a andar este tren que con tanto esmero hemos ido construyendo pieza a pieza, mail a mail, sueño a sueño...un año me ha costado estar aquí, y ahora que estoy aquí, casi no me lo creo..."


Aquel lunes, mi primer lunes en Lund, salí temprano a correr, en una búsqueda desesperada de esa droga maldita que es la rutina. Aun no había salido el sol y hacía frío, estiré para no cometer los errores de siempre y puse a mi eterno compañero en este deporte, mi fiel PLACEBO... Y comencé a correr por las calles de Lund, que por cierto serían el sueño de muchos atletas. En la segunda y última vuelta a mi circuito el sol comenzó a calentar mi huesos y empecé a sentir liviana pero pura la magia de este lugar, es un invasor sigiloso, pero certero...



Después de una ducha en cunclillas y un escaso desayuno, nos pusimos en marcha. Hablábamos de camino, pero tengo la certeza de que aquella mañana nuestras mentes y nuestros corazones estaban encogidos aun ante la incertidumbre y los nervios, mil preguntas, mil miedos, pero una verdad, una esperanza, no estábamos solas, estábamos juntas en esto.



En fin, nuestro primer día en la Universidad empezó un poco torpe, llegamos unos 15 minutos tarde, sencillamente porque tomamos la calle en dirección contraria y casi nos salimos del campus antes de encontrar a alguien que conociese el "Ecology building". Pero finalmente lo encontramos y curiosamente estaba mucho más cerca de casa de lo que esperábamos, aunque en aquel momento nos tocó deshacer el camino más de un kilómetro, pero al final, escondico y discreo, lo encontramos.




















Ecology building


Seguimos las instrucciones que Erland (mi "jefe" en Suecia) me había dado en uno de sus últimos-mails y fuimos a la biblioteca a preguntar por él...pero se nos debe notar mucho que somos españolas y no suecas (no sé por qué...) ya que la secretaria no nos dio margen ni para decirles quienes éramos, cuando empezó a llamar a Erland, je, je!


Al fin conoceríamos a ese personaje que había estado escondido detrás de un e-mail durante un año, no dando más pistas sobre si mismo que lo que puedas encontrar en sus artículos... Y así fue como en la entrada se acercó un hombre alto y bonachón, con barba y pelo casi largo en el que algunas canas empezaban a marcar el paso de los años y el precio de la experiencia.

Enseguida nos enseño el departamento, nos hizo las tarjetas y nos dio la llave de un despacho, nos contó todas sus ideas sobre lo que podríamos hacer (y nosotras intentamos entenderlas...) finalmente, nos mandó a casa, después del café, a coger nuestros ordenadores portátiles para configurarlos, comer algo rápido y estar allí a las 2 de nuevo. El horario de aquí en adelante sería de 8 a 17, como mínimo.
















Vistas desde nuestro despacho


Mi primera impresión sobre Erland ¿que queréis que os diga? Erland me pareció, y me parece, un hombre con paciencia, cuya mente nunca deja de pensar en cosas nuevas. Supongo, que esa inquietud aplicada a la ciencia (y la disponibilidad de medios) le hace ser quien es y por ello, claro está, estamos nosotras aquí.

La demás gente del departamento me pareció muy maja, todos hablaron en inglés, nos preguntaron algunas cosillas. Pero ciertamente, SON SUECOS, no se le pueden pedir peras al olmo ¿no?.



Este fue nuestro primer contacto con la ciencia sueca, pero ya se comenzaba a atisbar algo, aunque en aquellos momentos no habría sabido bien como definirlo.



Aquella tarde regresamos agotadas a casa, la mente estaba algo saturada de oír inglés con acento sueco, pero ciertamente se respiraba alegría en nuestro microambiente, habíamos superado el primer día, teníamos nuevos proyectos en mente y muchas ganas de trabajar.



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4 de Septiembre de 2007.

6:00, suena el despertador, parece que esta noche he conseguido dormir algo más. Estoy algo dolorida del día anterior, pero vuelvo a vestirme para salir a correr, hoy es más temprano, pero el sol me acaricia antes. Esta vez son los dolores los que me acompañan en la segunda vuelta de mi circuito, algo no va bien, una vieja lesión regresa con fuerza y localización renovadas y será mi compañera de aquí en adelante. Con sufrimiento llego corriendo a casa, repitiendo en mi mente que es un entrenamiento para mis futuras ascensiones, tanto en bici como en cualquier otra modalidad, a mis queridas montañas..."ay! mis queridas montañas, cuanto os echo de menos, aquí todo es plano y solo las nubes destacan y otean el horizonte desde la altura"




A las ocho y cojeando llegamos al departamento, hoy aprenderemos la primera técnica,(sí, sí, hoy martes 2º día de trabajo, estos suecos son muy eficientes) y allá vamos, Erland se mete con nosotras en el laboratorio y a trancas y barrancas vamos desarrollando una prueba sencilla que ocupará de aquí en adelante la mayor parte de nuestra estancia aquí, repitiéndola de aquí hasta la saciedad. Sinceramente para mi lo más difícil de la la técnica es encontrar algo en los laboratorios, hay tantas cosas y tan poco orden...

La primera comida en el departamento fue reveladora, nosotras ilusionadas con nuestra ensalada de pasta y lo que recibimos fue un escáner completo de qué y cómo comemos, con casi ningún comentario, a excepción de cuestiones forzadas sobre nuestro alojamiento para tratar de suavizar el ambiente plomizo que se respiraba. Yo me esperaba ese tipo de aptitud, bueno la intuía, pero mi querida María se llevó una sorpresa desagradable en aquel intento de integración...

Y es que, chic@s, los españoles somos españoles, y los suecos, suecos son. Tienen tanta certeza de que están por encima de nosotros, que no puedes tomártelo como una ofensa, tan solo puedes seguir por tu camino sin importarte nada más. No debes esperar nada de ellos y debes tener claro que no les debes nada, creo que esa es la mejor opción.













El regreso a casa fue cálido, cuando pasas el tiempo trabajando con tanta intensidad en un sitio extraño, te aferras enseguida a algo conocido, tu mente y tu alma buscan, ávidos de hogar, y ya el tercer día de estar aquí, el regreso era "a casa" y no "al piso". Contentas por nuestro aprendizaje y por lo sencillo que había resultado, regresamos haciendo planes y discutiendo de mil y una posibilidades, nos empezábamos a meter en nuestro papel. Atrás había quedado Iberia y Ryanair, el albergue de Malmo, los taxistas, los trenes...lo único que no quedaba atrás era ese deseo de compartir todo esto, especialmente con la persona con la que lo comparto todo. La gota de hiel que amarga mis ilusiones es que él no pueda estar aquí enriqueciendo esta experiencia y reforzando la juntas de este frágil corazón. Pero hay que ser realistas y sinceros, esta vez, tenia que ser así.

ey!,mi niño, esta es para ti.



2 comentarios:

Unknown dijo...

beGemita,te puedo asegurar que lo tuyo es la literatura!!

Unknown dijo...

Coño!! que puñetas hace esa "be" delante de tú nombre.