Vistas desde nuestro despacho
Mi primera impresión sobre Erland ¿que queréis que os diga? Erland me pareció, y me parece, un hombre con paciencia, cuya mente nunca deja de pensar en cosas nuevas. Supongo, que esa inquietud aplicada a la ciencia (y la disponibilidad de medios) le hace ser quien es y por ello, claro está, estamos nosotras aquí.
La demás gente del departamento me pareció muy maja, todos hablaron en inglés, nos preguntaron algunas cosillas. Pero ciertamente, SON SUECOS, no se le pueden pedir peras al olmo ¿no?.
4 de Septiembre de 2007.
6:00, suena el despertador, parece que esta noche he conseguido dormir algo más. Estoy algo dolorida del día anterior, pero vuelvo a vestirme para salir a correr, hoy es más temprano, pero el sol me acaricia antes. Esta vez son los dolores los que me acompañan en la segunda vuelta de mi circuito, algo no va bien, una vieja lesión regresa con fuerza y localización renovadas y será mi compañera de aquí en adelante. Con sufrimiento llego corriendo a casa, repitiendo en mi mente que es un entrenamiento para mis futuras ascensiones, tanto en bici como en cualquier otra modalidad, a mis queridas montañas..."ay! mis queridas montañas, cuanto os echo de menos, aquí todo es plano y solo las nubes destacan y otean el horizonte desde la altura"
A las ocho y cojeando llegamos al departamento, hoy aprenderemos la primera técnica,(sí, sí, hoy martes 2º día de trabajo, estos suecos son muy eficientes) y allá vamos, Erland se mete con nosotras en el laboratorio y a trancas y barrancas vamos desarrollando una prueba sencilla que ocupará de aquí en adelante la mayor parte de nuestra estancia aquí, repitiéndola de aquí hasta la saciedad. Sinceramente para mi lo más difícil de la la técnica es encontrar algo en los laboratorios, hay tantas cosas y tan poco orden...
La primera comida en el departamento fue reveladora, nosotras ilusionadas con nuestra ensalada de pasta y lo que recibimos fue un escáner completo de qué y cómo comemos, con casi ningún comentario, a excepción de cuestiones forzadas sobre nuestro alojamiento para tratar de suavizar el ambiente plomizo que se respiraba. Yo me esperaba ese tipo de aptitud, bueno la intuía, pero mi querida María se llevó una sorpresa desagradable en aquel intento de integración...
Y es que, chic@s, los españoles somos españoles, y los suecos, suecos son. Tienen tanta certeza de que están por encima de nosotros, que no puedes tomártelo como una ofensa, tan solo puedes seguir por tu camino sin importarte nada más. No debes esperar nada de ellos y debes tener claro que no les debes nada, creo que esa es la mejor opción.
El regreso a casa fue cálido, cuando pasas el tiempo trabajando con tanta intensidad en un sitio extraño, te aferras enseguida a algo conocido, tu mente y tu alma buscan, ávidos de hogar, y ya el tercer día de estar aquí, el regreso era "a casa" y no "al piso". Contentas por nuestro aprendizaje y por lo sencillo que había resultado, regresamos haciendo planes y discutiendo de mil y una posibilidades, nos empezábamos a meter en nuestro papel. Atrás había quedado Iberia y Ryanair, el albergue de Malmo, los taxistas, los trenes...lo único que no quedaba atrás era ese deseo de compartir todo esto, especialmente con la persona con la que lo comparto todo. La gota de hiel que amarga mis ilusiones es que él no pueda estar aquí enriqueciendo esta experiencia y reforzando la juntas de este frágil corazón. Pero hay que ser realistas y sinceros, esta vez, tenia que ser así.
ey!,mi niño, esta es para ti.
2 comentarios:
beGemita,te puedo asegurar que lo tuyo es la literatura!!
Coño!! que puñetas hace esa "be" delante de tú nombre.
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