10 de Septiembre de 2007.
Hoy empieza lo bueno, debemos dejarlo todo preparado, terminar el proceso para medir actividad fúngica en el estudio preliminar e iniciar la incubación del suelo. Reconozco que estamos algo nerviosas, creo que todo ha ido demasiado rápido y somos conscientes de que ello podría ser motivo de más errores que aciertos.
Empieza todo con un color gris, tras lavarme la cara y vestirme termino de comprobar que está lloviendo, es una imagen muy linda si te puedes quedar en casita acurrucado en una manta tomando un café, un té, un chocolate... pero nosotras queríamos estrenar las bicis, vaya chasco. Salimos refugiadas en nuestros paraguas-cebra (es de rallas, negras y blancas) que habíamos comprado el sábado.
Bajamos andando deprisa, intentando huir de la fina cortina de agua que nos acariciaba, sedosa y fría a la vez. Fue entonces cuando me fijé en aquel curioso árbol.
Parecía ruborizado, resurgiendo con tonos cálidos ante sus fríos compañeros que permanecían uniformados con su homogéneo verde.
Apenas pude apreciarlo, porque la lluvia y el aire me impedían levantar el paraguas, así que seguí mi camino, con la certeza de que volvería a verlo.
Cuando llegamos nos pusimos manos a la obra, seguimos las indicaciones pertinentes de Erland y Johanes y acabamos con todos nuestros objetivos del día a buena hora. Así que a las 16:45 me marché al gimnasio deprisa, para intentar llegar a la clase de Spinning de las 17:15.
El Spinning, fue rodado (nunca mejor dicho) aunque confieso que me decepcionó bastante, aunque también es cierto que a mi me han puesto el listón muy alto. Esto de compartir tu vida con alguien como mi niño tiene esas consecuencias... Su "toque" es único, si no lo conoces lo notas, y si lo conoce, lo admiras, porque sabes que es la suma de algunas de sus muchas cualidades mezcladas con un aliño de su esencia y una pizquita de su magia. Él es así, que puedo decir, a mi me tiene totalmente hechizada...
En fin, al salir de clase, me di una ducha y volví al departamento a por el portátil, después de cargarme como una mula, fui a coger la bici y decidí retratarme con mi bici nueva y el atuendo sueco, que más bien parece se hace 3 siglos, así que puse el automático y "zas" la foto.
Después de observar yo misma mi aspecto casi me ruboricé y pensé seriamente en borrar la foto, pero luego entendí que aquel momento era tan importante como cualquier otro y que si había decidido hacerme una foto para verme debía conservarla, porque era así como estaba en aquel momento, así pues volví a conectar la música en el MP3 y tomé el camino a casa.
Otro atardecer en Lund, en mi mente la pregunta de "¿hasta cuando?" retumbaba, oscureciendo un poco aquella tarde, al pensar que dentro de poco ya no vería el sol al salir del trabajo.
Entonces miré hacia arriba y volví a encontrarle. Ese egocéntrico Arce, había decidido que este año sería él el primero en vestir las galas de otoño y brillaba como una cálida hoguera en el más frío de los inviernos. El resto de sus compañeros lo miraban celosos y, aunque pronto le acompañarían en el desfile, tenían la certeza de que, por ahora, él era la estrella que hipnotizaría las miradas de todos los transeúntes de la calle, algunos, como yo, con la boca medio abierta, pensarían excitados en el maravilloso espectáculo que se acercaba, otros mirarían con cierta nostalgia, percibiendo la llegada de un otoño más, algunos con pena y otros con alegría, así es la vida.
Es curioso todo lo que se puede obtener simplemente al levantar la mirada cuando todo se ve oscuro, un Arce presumido ha conseguido alegrarme la tarde. Sé que para algun@s esto debe resultar algo realmente insignificante, pero yo tengo una cosa muy clara, adoro que la más pura sencillez sea capaz de devolverme la sonrisa, aunque sea unos segundos.
Aquella noche caímos rendidas después de cenar, era lunes, pero el no haber descansado el fin de semana comenzaba a pasar factura.
Así que nos fuimos a la cama y aquella noche corrí hacia el mundo de los sueños entre hojas rojas, naranjas y doradas, adentrándome en mis bosques con una apacible sensación de bienestar...
2 comentarios:
Hola Gemita o deberia decir Código de barras? con tanta raya no te vas a perder.
Me encanta leer tus aventuras suecas,lo del arce me ha emocionado especialmente, si es que "salimos baratas" y con poco nos hacen felices.
Y bueno, ya que el listón esta muy alto, aquí estoy yo para poner el sello cañí: consejo: las bragas pueden tener 4 posiciones, sácales el máximo rendimiento antes de ir a la lavanderia.
Eres la mejor ALI, tendré en cuenta lo de la ropa interior, lo malo es que con el Spinning lo tengo crudo. Besitos
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