14 de Septiembre de 2007.
Al fin es viernes, aunque este fin de semana debemos volver al laboratorio, siempre hace ilusión que sea viernes. Además hoy será un viernes diferente, vamos salir a tomar una cerveza, y eso es todo un acontecimiento para nuestra tranquila y apacible estancia.
En el trabajo dejamos todo listo, volvemos a comer a casa y Paul nos tiene preparada la comida, es un ángel, comiendo en casa el día se hace más ameno, cortas un poco con el trabajo, la verdad es que comer en el despacho mientras miras el correo no es algo deseable, y cuando llegas a las 7:30 de la mañana, a las 12:30 ya está que te tiras de los pelos por desconectar un poco.
Al terminar el curro me marcho al gimnasio, otra clasecita de spinning para ganarme la cerveza y al fin regreso a casa, recreándome como siempre en el atardecer y en su magia, es la mejor terapia contra el anhelo, ese jarabe dulce que le gusta a los niños además de calmarles la tos.
Había llegado el momento de disfrazarme a modo de código de barras, como dice Alicia, y estrenar el jersey, la bufanda y el paraguas a rallas...Iba ideal, solo me faltan unos 25 centímetros más de altura y unos 4 litros de decolorante de pelo para ser una auténtica sueca...
No cenamos en casa, así que fuimos en busca de la hamburguesa correspondiente. Bajando hacia el centro percibimos esa inquietante paz que resulta tan extraña, teniendo en cuenta que era un viernes noche en una ciudad donde el 80% de los residentes son estudiantes...algo no terminaba de cuadrar.
Después de comer algo, seguimos hacia el centro intentando encontrar algún rastro de fiesta, alegría, carcajadas...basura? no sé algo que pudiera dar muestras de gente joven divirtiéndose. Pero nada, pasamos por un par de bares pero era todo gente más mayor, eran sitios para comer algo, no sé no eran lo esperado.
Después de dar muchas vueltas, volvimos a uno de los primeros bares que vimos, uno de los pocos que tenía gente y nos sentamos en una terraza con estufas tipo farola. Después de aquella decepción necesitábamos aun más la cerveza, así que entramos y pedimos una. Sí solo una, porque aquí las cervezas son de medio litro y cuestan en torno a los 40-50 sek, lo que viene a ser 5 o 6 €. Para rematar la noche, dio la casualidad de que pedimos la cerveza al "tun-tun" y se nos hizo muy pesada de beber y además comenzó a llover...todo era perfecto...
Vaya chasco nos habíamos llevado, andábamos cansados cabizbajos, con una pregunta revoloteando en la cabeza ¿donde estaban todos los estudiantes?...
...Conforme nos acercábamos a la catedral empezamos a notar movimiento e incluso ojeamos un Pub que parecía estar más animado que el resto. Seguimos nuestro camino atravesando la universidad y escuchábamos desorientados las risas y la música, pero nunca terminamos de encontrar un punto al que dirigir nuestras curiosas miradas. Todo aparecía ante nuestros ojos inalcanzable, como si estuviéramos viéndolo en la tele.
Sí, así es, y es que en Lund si no eres estudiante y miembro de una "Nation", no hay fiesta para ti. Lo malo es que eso no lo descubrimos hasta el Lunes siguiente cuando Alex, un compañero del Departamento, nos explicó como funcionaban las cosas.
Finalmente llegamos a casa, arrastrando los pies y con muchas ganas de cerrar los ojos. Al día siguiente había que volver al trabajo y al gimnasio...
15 de Septiembre de 2007.
Empieza el día, comienzo la mañana limpiando mi cuarto, tomando algo de desayuno y preparando la mochila para el gimnasio. María va con Paul a visitar Copenhage, ella parará la reacción de los hongos a primera hora y yo pararé la de las 9:30, antes de ir al gimnasio.
Hace mucho aire y el camino hasta el departamento se hace duro con la bici. Es un día desapacible pero es sábado y con eso basta. Después del Spinning me lo tomo con calma me doy una merecida sauna y salgo tranquila rumbo a casa, el aire continua insistente pero va barriendo las nubes que se afanan en cubrir Lund.
Después de hacer algunas compras en el super como rápido y pronto he de volver al laboratorio, estoy algo cansada de esta cadena que me ata el pie todos los fines de semana, en cuanto olvido que la llevo y me alejo un poco con el pensamiento, me pega el tirón.
Vuelvo rápido y a pesar del aire y del cansancio de mis piernas, el sol me activa y decido investigar un poco con la bici antes de encerrarme en casa. Voy atravesando los verdes jardines tras los cuales solo asoman los tejados de las casas y poco a poco voy dejando Lund atrás, pero una sensación de inseguridad tira de mi, sola, en bici, en un lugar vacío y desconocido...me puede la prudencia cargada de miedo y al ver que con el aire se hacia casi impracticable el ciclismo en campo abierto, decido prorrogar mi expedición hasta encontrar mejores condiciones. Aunque desanimada, porque en mi corta expedición he podido comprobar que todo es plano por aquí, ni una pequeña colina, ni un pequeño resalte que sirva de objetivo...ay!!! mis queridas montañas, que lejos estáis...
Después de este paréntesis vuelvo a la realidad, y la realidad es que con o sin ganas, nos vamos a tomar una cerveza a nuestro inaccesible Lund, con la esperanza de que, debido a una serie de actos de bienvenida que se reparten por la ciudad, encontremos un poco más de vida esta noche. Marie, nuestra compañera, recibe alguna visita de amigos esta noche, y nerviosa nos anima a marcharnos y a disfrutar de este "magnifico ambiente".
Salimos con no demasiadas ganas, pero esperanzados y vamos atravesando la zona de la universidad. Efectivamente hay más movimiento por todos lados, pero seguimos teniendo un muro transparente que nos impide pasar, no sabemos que es cada cosa, donde podemos entrar, nos viene todo un poco grande y ciertamente, un poco tarde.
Llegamos a nuestro punto de partida de la noche anterior pero al fin se encienda una llamita de esperanza, un grupo de acróbatas-malabaristas está actuando en mitad de una plaza y no puedo resistir la tentación de acercarme...ay!, tendría que ser mi querida Andrea y su magnífico "Circognita", pero por ahora no puede ser.
Las sonrisas llegan pronto y las sorpresas.
Llegó un momento en el que estaba tan enfrascada en el espectáculo que no me di cuenta de que uno de los artistas había salido al público y de repente me encontré una cara que me era muy familiar pegada a la mía, echándome los brazos y diciendo "HELLOOOOOOOOOO!!!!" por un momento pensé que era algún conocido que estaba de estancias, pero no sabía quien, la confusión duró un instante, pero durante ese momento la incertidumbre embriagó mis sentidos. Luego, entre risas y aplausos, conseguí volver a la realidad, el tiovivo dejó de dar vueltas y comprendí que esa cara familiar era la cara de uno de los artistas que acababa de ver en la pista, y que me estaba tomando literalmente el pelo. Entre avergonzada y confusa, me reí y seguí mirando el espectáculo mientras él se alejaba entre el público. Aguantamos lo que quedaba de actuación y al terminar nos marchamos con el cuerpo entumecido por el frío a buscar una cerveza.
Esta vez fuimos a un local que se ajustaba más nuestras expectativas del día anterior, estaba a tope pero tuvimos suerte y pillamos un hueco y unos taburetes.
Esta vez elegimos mejor la cerveza, y la compañía y la conversación pusieron la guinda al pastel.
No tardamos en llegar a casa, al día siguiente queríamos ir a Malmo, así que no tardamos en acostarnos y aun menos en quedarnos dormidos.
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